¿Qué le habrán hecho mis manos?

Vulnerable a mi propia cárcel
ladrillo a ladrillo levantada
en pensamientos y recuerdos.
Asustarme cuando veo amanecer
arrancarme las costillas
Y tapiar el hueco de ventana.
 

Una blasfemia
escupirle a la vida
a la cara cada mañana.
Estás aquí, a mi lado
en mí, dentro de mí
en mi futuro, en mi pasado.
 

Y hablamos, nos sonreímos
nos contamos, nos callamos
y por un segundo en el paraíso nos adentramos.
Pero estoy acá, y vos allá
y en el mundo de palabras
el infierno ni siquiera entibia.
 

Y pienso
que toda luz se aleje

para no volver.
Fatiga inconsolable
arrastrándose
con la frente en alto.
 

La espera
arriar estrellas
con la mirada.
Castillo de arena
que explicas del futuro
a las olas.
 

Emancipar el alma
queriéndola ver crecer
nada más silencioso que un grito escrito.
Tus manos son una cascada de letras
mis ojos un desierto con
letras semillas que quieren crecer.

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